
Tres batallas que me dijeron que iba a perder
Este mes se cumplen siete años desde que partí Betterplan. Sin clientes, sin equipo. Solo una convicción: que en Chile se podía invertir mucho mejor.
Y con esa convicción, tres batallas. Tres peleas que casi todos me dijeron que iba a perder. Lo curioso es que nadie me decía que estuviera equivocado. Me decían: “Tienes razón, pero el chileno no está preparado. Nunca lo va a valorar. Te va a ir mal.”
Siete años después, quiero contarte cómo vamos. Porque dos de estas batallas no las gané yo. Las ganamos juntos.
La primera: el beneficio del Artículo 107. Hoy todos hablan del “107 LIR”; muchos lo empezaron a recomendar recién este año. Nosotros lo hicimos desde el día uno. Y eso lo cambia todo. Un inversionista podía pagar hasta 40% de impuesto sobre sus ganancias: veía que ganaba 10, pero se quedaba con 6. Con el 107 se queda con 9 hoy, y con los 10 completos cuando se apruebe la Ley de Reconstrucción que avanza en el Senado. Quien parte hoy gana de aquí en adelante; tú ganaste desde el principio.
La segunda: los ETF. Cuando partimos, casi nadie había escuchado la palabra. Nosotros sabíamos que con su estructura y su costo —a veces una décima parte de un fondo mutuo— eran un mejor vehículo para la gran mayoría. Me decían que era imposible explicárselo a la gente. Hoy en Estados Unidos hay más dinero en ETF que en fondos activos, y en Chile pasamos de un puñado a casi veinte. Resultó que la gente sí estaba preparada.
La tercera te la cuento distinto, de frente: aún no la ganamos. Es la batalla contra los conflictos de interés.
Buena parte del mercado todavía funciona al revés. Asesores que cobran rebates y te recomiendan el fondo que más les paga. Otros que ganan por transacción y te empujan a transar de más. Otros que solo recomiendan sus propios fondos. “Confía en mí, soy bueno”, dicen. La confianza ayuda, pero no resuelve el problema de raíz. La única forma de estar tranquilo es eliminar el conflicto por diseño. Por eso en Betterplan cobramos sobre el monto asesorado y te devolvemos los rebates.
Me advirtieron que ser “tan puro” en el cobro me jugaría en contra: cuando el costo se esconde en el fondo, el cliente paga más pero no lo siente. Que este modelo era para family offices, no para personas. Sigo sin estar de acuerdo. Y vamos a seguir dando la batalla.
No te escribo para celebrar, sino para agradecerte. Cuando elegiste Betterplan no elegiste una plataforma: elegiste una forma de pensar tu dinero. Y quienes nos acompañan hace años apostaron por el camino correcto cuando todavía era el impopular.
Gracias por confiar antes de que fuera evidente.
José Tomás Valente
Co Founder y CEO, Betterplan


